La Economía Social constituye una de las experiencias de transformación económica más maduras y consolidadas, con empresas competitivas que incorporan el propósito social a su propiedad, gobernanza, toma de decisiones y distribución del valor.

Esta fue una de las principales reflexiones compartidas por ASETT durante el V Camino hacia la Economía de Impacto, organizado por el Centro Yunus Cantabria y la Universidad de Cantabria en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

La directora de Operaciones y Alianzas Estratégicas de ASETT, Sara Simón Penas, participó en una conversación junto a Carlos Lozano, de la Confederación Empresarial Española de la Economía Social —CEPES—; María Molina Martín, de SpainNAB, y Luis Jiménez, del Ministerio de Trabajo y Economía Social.

El encuentro permitió analizar la relación entre la Economía Social y el movimiento de impacto, así como las oportunidades de colaboración para impulsar modelos empresariales más democráticos, inclusivos y vinculados al bienestar de las personas y los territorios.

Una experiencia de transformación económica consolidada

Las empresas de Economía Social desarrollan su actividad en sectores y contextos muy diversos. Aunque presentan diferentes tamaños, estructuras y ámbitos de actuación, comparten una forma de hacer empresa que sitúa a las personas y al fin social en el centro.

Durante la conversación se destacó que la Economía Social lleva décadas demostrando que es posible competir en el mercado, generar empleo digno, favorecer la inclusión y la cohesión social, distribuir el valor de manera más equitativa y construir organizaciones con modelos de gobernanza más democráticos.

Su singularidad no reside únicamente en desarrollar proyectos con impacto positivo. El propósito social forma parte de la propia estructura empresarial y se incorpora a elementos como la propiedad, la participación en la toma de decisiones, la gobernanza y la forma en la que se generan y distribuyen los resultados.

Construir sobre la experiencia existente

Otro de los ejes del encuentro fue la relación entre la Economía Social y el movimiento de la economía y la inversión de impacto.

La Economía Social ha desarrollado durante décadas una amplia arquitectura institucional, jurídica y empresarial. Cooperativas, sociedades laborales, empresas de inserción, centros especiales de empleo de iniciativa social, mutualidades y otras fórmulas empresariales ofrecen experiencias concretas sobre cómo integrar de manera estructural el propósito social en la actividad económica.

En este contexto, el movimiento de impacto tiene la oportunidad de apoyarse en esta infraestructura, contribuir a ampliarla y actualizarla y favorecer que llegue a nuevos sectores, empresas y territorios.

No se trata de construir modelos paralelos, sino de conectar experiencias, compartir aprendizajes y reforzar aquellos instrumentos que ya permiten desarrollar empresas orientadas de manera estable al interés colectivo.

Nuevos desafíos para la Economía Social

La Economía Social también continúa evolucionando para responder a los cambios que están transformando la economía y el empleo.

Entre sus principales retos se encuentran la incorporación de nuevas formas de emprendimiento, el desarrollo de empresas tecnológicas con modelos de propiedad y gobernanza más democráticos, la transición ecológica, la digitalización y el acceso a instrumentos financieros adaptados a las características de estas organizaciones.

La inversión de impacto puede desempeñar un papel relevante en este proceso, siempre que comprenda las particularidades de las empresas de Economía Social y desarrolle herramientas financieras coherentes con sus modelos de propiedad, gobernanza y distribución del valor.

Esta colaboración puede contribuir a fortalecer, consolidar y escalar empresas que ya están ofreciendo respuestas estructurales a retos como la desigualdad, la exclusión social, la despoblación o la falta de oportunidades económicas en determinados territorios.

Otra forma de hacer empresa

ASETT trabaja para fortalecer y ampliar modelos empresariales capaces de generar valor económico y, al mismo tiempo, contribuir de manera estructural a reducir las desigualdades y mejorar el bienestar de las personas y los territorios.

La entidad nace de la colaboración público-privada impulsada por el Gobierno de España, a través del Ministerio de Trabajo y Economía Social; el Gobierno Vasco; MONDRAGON Corporation; la Diputación Foral de Gipuzkoa; el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián; KONFEKOOP, Confederación de Cooperativas de Euskadi, y GUREAK.

La participación en el V Camino hacia la Economía de Impacto permitió seguir construyendo puentes entre la Economía Social y los diferentes actores del ecosistema de impacto.

El objetivo compartido es avanzar hacia una economía en la que otra forma de hacer empresa deje de ser una excepción y pase a formar parte de su funcionamiento habitual.

El Laboratorio Social de ASETT impulsa, junto a LANAGRO, un modelo replicable para dignificar el empleo en el sector primario